Los riesgos del "bypass espiritual"


¿Alguna vez recurriste a tu espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de tu vida? ¿Dejaste pasar abusos en nombre de la compasión? ¿Te escudaste en tus aspiraciones más elevadas para evitar sentir celos o enojo, por considerarlas emociones “poco espirituales”?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, no estás solo. La mayoría de las personas que transitan el camino espiritual caen en algún momento, sin darse cuenta, en esta distorsión que el psicólogo estadounidense John Welwood bautizó “bypass espiritual” allá por 1984. De hecho, es una ocurrencia tan común en la cultura espiritual reinante, que muy pocos la perciben su existencia y los peligros que trae aparejados.

Autores como Ken Wilber y Robert Augustus Masters incluso advierten que muchos consejeros religiosos y psicólogos transpersonales hoy promueven este error, con las mejores de las intenciones, al proponerle a quienes buscan su ayuda soluciones espirituales a problemas de otro origen (cognitivos, psicológicos, hasta corporales).

El psicoterapeuta Robert Masters dice en su libro Bypass espiritual: cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que verdaderamente importa que nuestra dificultad para tolerar y hacer frente a nuestra sombra personal y colectiva es el motor que nos lleva a buscar la espiritualidad como refugio o solución fácil a nuestros problemas. En estos casos, las prácticas o creencias no ayudan a elevarnos sino a evitar el costoso tránsito por el auto-examen y la auto-observación, a acallar la voz interior que nos dice que algo no está bien, a barrer bajo la alfombra conflictos y dificultades que piden a gritos ver la luz del día.

Así lo describe John Welwood, quien acuñó el término a partir de lo que observaba en su comunidad de practicantes budistas, y en él mismo: “Cuando caemos en el ‘bypass espiritual’, usamos la meta de la iluminación o la liberación para racionalizar lo que yo llamo trascendencia prematura: intentar elevarnos por encima del costado crudo y desprolijo de nuestra humanidad antes de haberlo enfrentado verdaderamente y haber hecho las paces con él. Y entonces procuramos usar la verdad absoluta para descalificar nuestras necesidades humanas relativas, nuestros problemas psicológicos, nuestras dificultades vinculares o déficits de desarrollo. Creo que este es una especie de ‘peligro ocupacional’ del camino espiritual, dado que la espiritualidad conlleva la visión de ir más allá de nuestra situación kármica actual”.

¿De qué formas se manifiesta esta tendencia en las personas? En una actitud de desapego excesivo, la represión de ciertas emociones (la tendencia a “anestesiar” la tristeza o el enojo), o a través una compasión ciega, una inclinación exacerbada hacia lo positivo, ignorando o denostando la propia sombra (los aspectos mal vistos de uno mismo). En  casos más extremos, puede presentarse, incluso, como delirios de iluminación.

También se denomina a esta tendencia “inflación espiritual”, en referencia la noción de que todo puede trascenderse a pura fuerza de luz y voluntad.  Pero ya lo decía C.G. Jung: “Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad”.

Un ejemplo de Welwood, en relación a la práctica del budismo en Occidente: “Si uno intenta practicar el desapego renegando de la propia necesidad de recibir amor, lo único que logra es desterrar esa necesidad al inconsciente, donde posiblemente actúe y se manifieste de maneras potencialmente peligrosas”.

Explica el terapeuta: “Es fácil usar conceptos como ‘la verdad del vacío’ de una manera distorsionada. La enseñanza es que los pensamientos y las emociones no tienen existencia verdadera, que son apenas ilusiones del Samsara (el mundo de las formas), y por lo tanto, no debemos prestarles atención. ‘Debes reconocerlos como formas vacías y, atravesarlos sin más’, es el consejo que reciben los discípulos. Esto puede ser útil en el ámbito de la práctica, pero en situaciones de la vida, esas mismas palabras pueden ser usadas para reprimir o negar sentimientos que requieren nuestra atención. Lo he visto ocurrir en numerosas ocasiones”.

“Temo que lo que muchos budistas occidentales están practicando no es desapego, sino evitación del apego. Esto no es lo mismo que liberación del apego: es otra forma de apego: se apegan a la negación de sus necesidades humanas, por desconfianza en el amor” , subraya.

Este fenómeno se asocia en parte con la explosión de interés en la espiritualidad que acontece en los años 60 y la adopción por parte de Occidente de prácticas y saberes del Oriente; y también con la deformación de estas prácticas y creencias en lo que ha dado en llamarse “espiritualidad de consumo rápido”.

Pero no es privativo de las tradiciones orientales ni de sus prácticas; la oración también puede ser usada como una manera de evitar contactar con las heridas psicológicas y los dolores del corazón.

Lo cierto es que no hay nada instantáneo en el proceso de crecimiento espiritual. Quienes conquistan la madurez en este terreno lo hacen a fuerza de años de trabajo interior y transparencia, sabiéndose pequeños y falibles en cada paso del camino. En términos de Welwood, en ellos la fruta cae del árbol por su propio peso, en lugar de ser arrancada prematuramente de la rama.

Hay en estos seres añejados espiritualmente -sean monjes, maestros o barrenderos- una cualidad de integridad y de arraigo. No son almas descarnadas, ni aparentan serlo. No están, ni se pretenden, más allá de nada. Por esto mismo, son capaces de abrazar la complejidad de quienes los rodean con infinito amor, y mostrar el camino hacia una transcendencia real, sin trampas ni atajos, sin ilusiones de santidad, con simple vocación humana.

No podría desearnos un destino mejor.

La respuesta de alerta es menos intensa en estados afectivos positivos

 Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/La-respuesta-de-alerta-es-menos-intensa-en-estados-afectivos-positivos

Investigadores de la Universidad de Sevilla ha demostrado la relación existente entre el estado emocional de las personas y un mecanismo denominado inhibición prepulso, relacionado con las respuestas de alerta y de sobresalto. El estudio confirma que este proceso está modulado por los niveles de dopamina, un neurotransmisor que se produce en exceso en algunos pacientes psiquiátricos. Sus conclusiones abren una nueva vía de estudio en torno al tipo de medicamentos más apropiados para ellos en función de su sintomatología. 

Un grupo de psicólogos de la Universidad de Sevilla, dirigido por Gonzalo de la Casa, ha realizado un ensayo en humanos que demuestra que existen cambios en el proceso de atención en función del estado emocional y que afectan a la respuesta de alerta o sobresalto, que se produce de forma refleja ante estímulos intensos. Los resultados se han publicado en la revista International Journal of Psychophysiology.

Los investigadores se han centrado en un mecanismo conductual muy básico, que sirve para organizar la percepción de nuestro entorno, denominado inhibición prepulso. Se puede inducir de manera simple en el laboratorio, tanto en roedores como en humanos, y cumple con la función de concentrar la atención en aquello que estamos analizando, sin que se produzcan distracciones por el resto de los estímulos que nos rodean.

El estudio señala que la respuesta de alerta tiene un carácter adaptativo, ya que prepara al individuo para la defensa o el ataque. Se trata de una reacción involuntaria que se produce ante un estímulo inesperado de suficiente intensidad. Esta respuesta se debilita en individuos sin patologías si antes de dicho estímulo aparece otro de menor intensidad. Este último mecanismo es el que se denomina inhibición prepulso.

Si estás en el despacho y alguien abre la puerta y entra, lo normal es que te sobresaltes; pero si antes llaman, la llamada actúa como un preaviso.
Según los autores, el fenómeno se puede ejemplificar así: si estás en el despacho trabajando y alguien abre la puerta y entra, lo normal es que te sobresaltes. Pero si antes de entrar llaman a la puerta, la llamada actúa como un preaviso que hace que el organismo se prepare ante el estímulo nuevo y reaccione de manera más adecuada, con una respuesta de alerta de menor intensidad.

Las suposiciones: ¿Por qué se convierten en nuestro peor enemigo?

Fuente: rincondepsicologia.com

Buda dijo que “ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos” y esta frase viene como anillo al dedo al caso de las suposiciones.   

Cada día hacemos cientos de suposiciones aunque no nos demos cuenta de ello. Cuando conversamos con un colega de trabajo, cuando vamos por la calle, cuando tomamos un café en el bar y hasta cuando compramos. Sin embargo, lo más interesante es que todo este proceso ocurre prácticamente fuera de nuestra conciencia. Suponemos muchas cosas pero no somos conscientes de la influencia de este tipo de pensamiento. De hecho, las suposiciones se convierten en unos compañeros en el viaje de la vida pero apenas las notamos.

Pero… ¿qué son las suposiciones?

Suponer implica hacer conjeturas en base a los indicios que tenemos para llegar a una conclusión que damos por cierta, aunque existen buenas probabilidades de que no lo sea. El principal problema de las suposiciones es que las damos por sentado, no las cuestionamos, las asumimos como una verdad absoluta cuando realmente se trata tan solo de una posibilidad dentro de un amplio abanico de opciones.

El roble y la rama dorada

En toda Europa, el quercus, un genérico que designa tanto al roble como a la encina, ha sido considerado desde la antigüedad como un árbol mágico que en algunos tratados sobre simbolismo representa la sabiduría.  Sus frutos, las bellotas, de cáscara dura, se tienen por los frutos de la sabiduría.  Y ello quizá se deba a su relación con otro fruto de cáscara dura llamado en hebreo lutz, (almendra, nuez) que aparece en la visión de Jacob. Según la cábala, lutz es un núcleo indestructible que se sitúa en la base de la columna vertebral del hombre, de donde ha de surgir la vida nueva, que en la historia de Jacob se representa por la escalera que une la tierra con el cielo. A partir de esta idea podemos entender simbólicamente el vídeo de Neil Bromhall, en él puede apreciarse como la semilla comienza a abrirse durante los meses de invierno, en enero comienza a surgir la primera raíz, en febrero el primer brote comienza su ascenso hacia el exterior, saliendo a la superficie en marzo, ese mismo mes y en abril ya forma sus primeras hojas.

 
 El hombre antiguo se dio cuenta muy pronto de que el roble atraía de manera particular al rayo, y este hecho le procuró un carácter divino. No se debe olvidar que el rayo en la mayoría de culturas es el símbolo de la bendición, así por ejemplo, el vocablo mágico ABRACADABRA que sirve para abrir las cosas cerradas podría traducirse por el rayo (baraq) como la palabra (dabar), cosa que se interpreta como que el rayo divino abre palabra perdida, que como una semilla, lutz,  yace enterrada en el ser humano, el Verbo dimissum del que habla la masonería.


Quizá por eso, por ser un imán para el fuego celeste, el roble se convirtió en un árbol consagrado a Zeus, el señor de los truenos y los rayos y más tarde a Júpiter y a Juno, su esposa. A ambas divinidades se les dedicaban  grandes coronas confeccionadas con ramas de roble.

Las 20 falacias lógicas más comunes

 Fuente: http://xsoviet.over-blog.net/


ER: Las falacias lógicas son argumentos que parecen razonables pero que realmente carecen de solidez y lógica. En ocasiones pueden ser usadas intencionadamente con la intención de persuadir o manipular, y en otras ocasiones son fruto de la ignorancia. A continuación veremos algunas de las falacias más comunes utilizadas en nuestro día a día.

1. Ad hominem - Un argumento ad hominem es el intento de contrarrestar reclamaciones o conclusiones mediante el ataque a la persona, en lugar de tratar el argumento en sí. Por ejemplo, los creyentes pueden contrarrestar los argumentos de los escépticos al afirmar que los escépticos no tienen la mente abierta. No discute el argumento sino que cambia en enfoque a la persona.

2. Ad ignorantiam - El argumento de la ignorancia, básicamente, establece que una creencia es verdadera porque no sabemos que no es cierto. Por ejemplo, los defensores de la percepción extrasensorial insisten en lo mucho que no sabemos sobre el cerebro humano. Proponentes de los OVNIs argumentan que un objeto visto en el cielo es desconocido, y por lo tanto, es un extraterrestre en una nave espacial.

3. Argumento de autoridad - Afirmar que una reclamación es cierto porque una persona o un grupo autoritario dice es cierto. A menudo, este argumento está implícito, haciendo énfasis en los años de experiencia, o en la capacidad oficial en poder de la persona haciendo una reclamación. Es razonable dar más crédito a las reclamaciones de aquellos con el buen trasfondo, la educación, y las credenciales, o ser sospechoso de las reclamaciones de alguien con autoridad haciendo declaraciones en una zona para los que no pueden demostrar su experiencia. Pero la veracidad de un argumento en última instancia se basa en la lógica y la evidencia, no la autoridad de la persona que lo promociona.

La dependencia psicológica

Autores y fuente: 
Dr. Alejandro Napolitano- Lic. Ana Wainer

Una tarde apacible de verano, ver llover sobre las plantas, en la galería de la casa. Caminar descalzo sobre el césped recién cortado. Sentarse a comer ese plato favorito en la compañía deseada. Deslizarse con el auto por la carretera escuchando la música de mi juventud. La dulce e intensa intimidad de una noche amorosa que se demora hasta el amanecer. El sobresalto al leer, ensimismado, viajando en el metro, el remate rotundo de ese poema de Borges. El aroma del café, que está siendo preparado para mí, percibido apenas, mientras no acabo de remolonear en la cama.
 Experiencias de placer. Momentos ajenos al dolor y al deber, guardados por la memoria como representantes de la felicidad. Hay quien asegura que la felicidad es eso, un registro de la memoria: nos damos cuenta que hemos sido felices.
Detenerse en el placer, demorarlo, anticiparlo, provocarlo, intentar repetirlo, ¿qué tiene eso de malo? O es acaso que debiéramos procurarnos el dolor, eso que la vida trae sola y sin ayuda. O sólo atender al deber y la obligación, acreditando activos en una cuenta, que vaya a saber cuándo y en qué condiciones pasaremos a cobrar.

Es fácil evocar en casi cualquier persona la experiencia del placer a partir de los ejemplos que imaginamos más arriba, todos ellos tienen algo de universales. No obstante el placer nos llega muchas veces por vericuetos enrevesados. Si lo observamos detenidamente veremos que muchísimas cosas y situaciones nos pueden provocar placer, y, con el debido adiestramiento, casi todo puede llegar a ser placentero, hasta el sufrimiento mismo, hasta lo destructivo.

¿Cómo es esto posible?

Se trata de uno de los problemas más complejos que ha enfrentado la Psicología desde sus inicios, y resolverlo, aún parcialmente, ha desvelado a muchos estudiosos, hasta el día de hoy. Hay cosas que nos gustan, y que además nos gusta que nos gusten. Los atardeceres sobre el mar por ejemplo. Nos gusta reconocernos y ser reconocidos como personas sensibles, capaces de conmoverse por los matices del naranja y el rojo del sol hundiéndose en el mar. Hay cosas que no nos gustan, pero nos gustaría que nos gustasen, la música contemporánea podría ser el caso. Eso nos mostraría como personas cultas, de intereses estéticos diversos, capaces de encontrar la belleza donde todos hallan ruidos incomprensibles. Hay cosas que nos gustan, a veces muchísimo, pero no nos gusta que nos gusten, como ese programa chabacano de la TV, o hurgarnos con la lengua la oquedad de una muela. Demuestra que tenemos aspectos que juzgamos tontos u ordinarios y no nos gusta mostrarlos. Mantenemos así, una colección privada de placeres secretos, casi nunca compartidos. Vemos entonces, que la relación con nuestro placer es a veces armónica y a veces conflictiva. Muchas veces no acuerdo con ese placer intenso que siento surgir desde una profundidad en mí que no quiero reconocer como propia.

Desconectados de la realidad, conectados a lo artificial

Miren el siguiente vídeo:


Y también entren en este enlace:

23 fotos que prueban que la sociedad está perdida
¿Les suena? ¿Lo hacen ustedes mismos? Aún estamos más distraídos que antes. Incluso andando por la calle, sin mirar por dónde andan, muchas personas están enganchadas a sus teléfonos, mirando las actualizaciones de las redes sociales y enviándose mensajes. Ni siquiera miran por dónde caminan. Personalmente, algunas veces he tenido que esquivar a más de un despistado centrado en el universo del móvil en lugar de estar mirando por dónde pisa.

La exagerada dependencia que se ha generado hacia los móviles ha dado nacimiento a la nomofobia, el pánico irracional a salir de casa sin el móvil. Según Wikipedia, la nomofobia es:

“La nomofobia es el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. El término, que es una abreviatura de la expresión inglesa "no-mobile-phone phobia", y fue acuñado durante un estudio realizado por la Oficina de Correos del Reino Unido encargado al instituto demoscópico YouGov para estimar la ansiedad que sufren los usuarios de teléfonos móviles.

El estudio se llevó a cabo en Reino Unido en 2011 y contó con una muestra de 2163 personas, revelando que casi el 53% de los usuarios de teléfonos móviles en el Reino Unido tienden a sentir ansiedad cuando "pierden su teléfono móvil, se les agota la batería o el crédito, o no tienen cobertura de la red." De acuerdo con el estudio, alrededor del 58% de los hombres y el 48% de las mujeres sufre de la fobia, y un 9% adicional se siente estresado cuando sus móviles están apagados. La investigación también ha demostrado que los niveles de estrés de una persona con nomofobia son equiparables con los nervios que se tienen el día antes de la boda o de la visita al dentista. Respecto de las razones para que la ansiedad se manifestase, el 55% afirmó que era por el hecho de estar "aislado" de las posibles llamadas o mensajes de familiares y amigos, mientras que un escaso 10% afirmó que la causa era su trabajo, ya que le exigía estar conectado permanentemente.”

Si buscan un poco por internet encontrarán numerosos estudios realizados en varios países que delatan la misma dinámica. Una dependencia muy fuerte y la consiguiente desconexión de la realidad generan personas que no viven, cual zombis sin pensamiento ni voluntad. Imaginen que por razones especiales de repente se perdieran todas las conexiones y la gente no pudiera hacer nada con sus móviles, ni llamar, ni acceder a internet ni hacer absolutamente nada con ellos. ¿Qué pasaría?

Suele hablarse en los círculos pseudo-conspiranoicos que en cierto momento nos quieren instalar un chip en el cuerpo para estar vigilados y quizá controlar nuestros cuerpos y mentes y a saber qué. Bien, en estos círculos siempre surgen teorías fantasiosas con explicaciones hollywoodienses que se hacen entretenidas para el lector, en un alarde de sensacionalismo puro. La realidad es más sencilla, y a veces no tan sensacional. De creer en ése chip, ustedes ya lo llevan puesto, y además lo aman y lo necesitan. Es su smartphone. El poseedor de un smartphone está localizado en todo momento. Hace fotos y las cuelga en las redes sociales, y su vida es vigilada a cada instante. Su mente está controlada y monitoreada a través de su smartphone. Está controlada porque su vicio para con su estimado móvil es tal que sólo piensa en él y en tenerlo cerca para estar conectado a las redes, y monitoreado porque sus mensajes, llamadas, vídeo y fotos realizadas son captadas continuamente. Y las personas de forma natural han asimilado ésa manera de proceder en apenas unos pocos años. 

No hablo de una gran conspiración para que esto sucediera así, al menos no completamente. Sencillamente, los avances tecnológicos nos han llevado hasta ahí, y algunos lo han aprovechado para vigilarnos y mantenernos vigilados si así lo desean. Todo lo demás es responsabilidad nuestra, de haber caído en el vicio, la moda y la dependencia de usar estos aparatos de forma tan exagerada.

Respecto a la pérdida de concentración y atención hacia la vida misma, tenemos un problema. Si ya en condiciones normales la práctica de la atención consciente es dificultosa, imaginemos cómo ha de ser este añadido. Más que nunca, no se vive ni en el aquí ni en el ahora. Si reflexionamos un poco sobre ello, veremos que no es nada exagerado. Lo que ocurre es que la inmersión de dichos aparatos en nuestras vidas ha sido silenciosa y paulatina –silenciosa relativamente, ya que la publicidad ha sido y es demoledora-. Cada vez que las personas escuchan el timbrecito que indica que les ha llegado un mensaje por WhatsApp, apenas pueden corren a mirarlo. Y esto ocurre muchas veces a lo largo del día. A mi entender, ése timbrecito lo veo como el toque de queda que nos indica que hemos de dejar de lado a la realidad instante por instante. 

El punto de desconexión con la realidad y de contacto humano al que hemos llegado es realmente preocupante. Paradójicamente, vivimos en la época más conectada de la historia y, al mismo tiempo, en la más desconectada de la realidad.

Más allá del efecto Pigmalión y su presencia en nuestras vidas


Te propongo un sencillo ejercicio: haz un corto  recorrido por tu paisaje emocional piensa en personas significativas para ti, desde siempre, padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, amigos de toda la vida, maestros, personas que de una u otra forma crees que han ejercido una influencia, respecto a tu forma de actuar, de ver el mundo, personas que te han apoyado, que han creído en tus destrezas, potenciales de los que probablemente escuchaste, que podrías lograr muchas cosas, que eras el mejor ,creciste escuchándolo y eso te dio alas para lograr tus objetivos o  intentarlo y no darte por vencido.

Si por el contrario, quizá,   al realizar el ejercicio evocamos  recuerdos de  sucesos grises, es decir, situaciones en la que lejos de sentirte airoso y reforzado con los mensajes motivadores experimentaste todo lo contrario, desaliento, desánimo, de tal forma que acabaste por creer que era así y que no valía la pena luchar porque alguna vez te dijeron que no valías para eso o no dabas la talla, te darás cuenta que existen  recuerdos ,que ejercieron cierta influencia en tu forma de actuar y de ver la vida , que hasta la fecha, no eras tan consciente de ello, tranquilo/a estamos inmersos en ese proceso constantemente.

Citas de Jeanne de Salzmann

Extraído de eneagramacuartocamino.wordpress

UN LLAMADO A LA CONCIENCIA

El niño quiere tener. El adulto quiere ser. El querer ser está detrás de todas mis manifestaciones.

Aprender a ver es la primera iniciación al conocimiento.

No luchamos contra algo. Luchamos por algo.

Creo que necesito poner atención; pero, en realidad, lo que necesito es conocer mi falta de atención.

Cuando comienzo a ver, comienzo a amar lo que veo.
 

Donde está nuestra atención, está Dios.


II LA APERTURA A LA PRESENCIA

El momento de recibir una impresión es el momento de volverse consciente.

La conciencia es siempre conciencia de sí mismo. 
Necesito sentir que esa Presencia se forma en mi. Sólo trabajando para estar presente se desarrollará mi atención.

En cada evento de la vida se produce un doble movimiento de involución y de evolución.

El esfuerzo que puedo hacer con mis medios ordinarios, el único que me incumbe, es un esfuerzo de una pasividad voluntaria, un esfuerzo consciente.

La actitud que tomamos, nuestra posición interior y exterior, es nuestra meta y a la vez nuestro camino.

¿Qué es la curiosidad?

Autora y Fuente: Ana Muñoz/cepvi.com

El investigador Todd Kashdan, de la George Mason University y sus colaboradores realizaron una investigación acerca de la curiosidad. Preguntaron a los estudiantes hasta qué punto estaban de acuerdo con frases como: "cuando estoy activamente interesado en algo, es muy difícil interrumpirme".

Las personas que mostraban altos niveles de curiosidad, experimentan mayores niveles de satisfacción en la vida que el resto de las personas. Mientras que los menos curiosos obtienen más placer de actividades hedonistas, como el sexo o la comida, las personas curiosas parecen encontrar un mayor significado a la vida, lo cual es un buen predictor de la felicidad a través del tiempo. El estudio fue presentado en la Annual Positive Psychology Summit de 2001.

Los investigadores encontraron que las personas curiosas tienen experiencias interpersonales más positivas que las menos curiosas en diferentes contextos sociales.

En el estudio, la curiosidad se definió como un sistema emocional-motivacional positivo asociado con el reconocimiento y persecución de experiencias nuevas y que supongan un reto. Así, la curiosidad promueve la exposición a nuevas experiencias y retos, y esto, a su vez, es un precursor del aprendizaje y el crecimiento personal, el desarrollo de intimidad y el éxito en el dominio interpersonal", comenta Kashdan.

En la investigación participaron 45 hombres y 45 mujeres, todos ellos estudiantes. Respondieron a dos test específicamente diseñados para esta investigación, que pretendían medir tanto la curiosidad "rasgo", como la curiosidad "estado".

El primer test medía la tendencia general de las personas a buscar activamente información y experiencias nuevas y desafiantes, así como su tendencia a entrar en un estado de "flujo"; es decir, a estar profundamente concentrado en la actividad y absorbido por ella. Con este test se pretendía medir la curiosidad como rasgo.
 
El segundo test medía el deseo inmediato (y tal vez momentáneo) de buscar nuevas cosas y de implicarse activamente en la tarea que tienen entre manos (curiosidad como estado).

La Virtud Suprema del Agua

Extracto del Wen Tzu. Nos habla del agua como símbolo taoísta de la virtud suprema:


Nada en el mundo es tan blando como el agua. La manera de ser del agua es infinitamente amplia e incalculablemente profunda; se extiende de manera indefinida y fluye a lo lejos sin límite. Las crecidas y menguas pasan sin cálculo. Arriba en el cielo se convierte en lluvia y rocío; abajo en la tierra se convierte en humedad y pantanos. Los seres no pueden vivir sin ella, ninguna obra puede ser llevada a cabo sin ella. 

Abarca toda la vida sin preferencias personales. Su humedad alcanza incluso a las cosas que se arrastran, y no busca recompensa. Su abundancia enriquece al mundo entero sin agotarse. Sus virtudes son dispensadas a los campesinos, sin ser desperdiciadas. No puede encontrarse ninguna finalidad en su acción. No puede captarse su sutileza. Golpéala, y no habrá daño; atraviésala, y no será herida; acuchíllala, y no habrá corte; quémala, y no hará humo. Suave y fluida, no puede ser dispersada. Es suficientemente penetrante para taladrar el metal y la piedra, suficientemente fuerte para inundar el mundo entero. Tanto si hay exceso como carencia, permite al mundo tomar y dar. Se concede a todos los seres sin orden de preferencia; ni privada ni pública, tiene una continuidad con el cielo y la tierra. A esto se le llama la virtud suprema.

La razón por la que el agua puede encarnar esta virtud esencial es que es blanda y deslizante. Por ello, digo que lo más blando del mundo conduce a lo más duro del mundo; el no ser no entra en ninguna separación.

Lo que no tiene forma es el gran antepasado de los seres; lo que no tiene sonido es la gran fuente de la especie. Las verdaderas personas comunican con la dirección espiritual; quienes participan en la evolución como seres humanos mantienen la virtud mística en sus corazones y la emplean de manera creativa como un espíritu.

Por ello, el Camino inexpresado es en efecto muy grande. Cambia las costumbres y los hábitos sin haber dado ninguna orden. Sólo es acción mental: todas las cosas tienen resultados, pero él va sólo a las raíces; todos los asuntos tienen consecuencias, pero él únicamente permanece a la puerta. Así, es posible encontrar el fin de lo que no tiene fin y la esencia del infinito, percibir las cosas sin ser cegados y responder como un eco sin preocuparse.

Habilitarse: Desde los viejos hábitos a los nuevos significados

Fuente: psicoactualidad.com/

Una mirada teórico clínica desde el enfoque gestáltico propone como objetivo para la salud que la persona recupere la unidad de sentimiento, pensamiento y acción, que aumente su autenticidad e incentive la capacidad de adaptación creativa.

Lleva tiempo restablecer estas capacidades y en ocasiones recién habrá que inaugurarlas. La idea de fluir, de proceso, es siempre un objetivo en Terapia Gestalt ya que podemos quedar aprisionados por nuestros hábitos y por los pautamientos y significados que hemos escogido y que requieran una revisión. Ir desde los viejos hábitos a los nuevos significados requiere alcanzar una cohesión, entre un aspecto relacional, un aspecto ético y un aspecto cultural social que se desenvuelve en el vivir.

En búsqueda a veces de seguridad, a veces en busca de autoafirmación, desarrollamos aspectos restrictivos, quizás útiles en la ocasión, que luego continúan vigentes sin una nueva toma de conciencia. Como dice David Bohm operamos por pliegues y despliegues y estamos “prisioneros de nuestra ideas particulares”. En oportunidades las “prisiones” pueden ser momentos de refugio pero como advierte el “I Ching” las prisiones solo deben ser moradas pasajeras de los hombres.

Las ideas de Gregory Bateson, biólogo, psiquiatra y filósofo completaron mi panorama junto con las ideas de Frederick Perls. Perls y Paul Goodman en la obra “Terapia Gestáltica” proponen volver a una apreciación sobre la naturaleza del hombre y su comunicación con el entorno, pero bajo una mirada gestáltica.

¿Cuándo sucedió? La neurociencia de nuestros viejos recuerdos

Autor y Fuente: Daniel Gómez/Medciencia

Hace poco encontré un artículo con curiosidades históricas que replanteaban nuestra percepción del tiempo. En él se comprueba que cuando salió la primera película de Star Wars (en 1977) aún se realizaban ejecuciones con guillotina en Francia, o que la Universidad de Harvard se fundó mucho antes que la aparición del cálculo matemático (Harvard se inauguró en 1636 y la primera obra sobre cálculo creada por Leibniz fue en 1684). Este tipo de afirmaciones nos hace plantearnos que quizá los sucesos históricos en nuestra mente estén más desordenados de lo que esperamos, y si esto sucede con la historia; ¿qué sucede en nuestro día a día? ¿Somos capaces de ordenar cronológicamente con precisión eventos que nos hayan ocurrido, o fallamos más de lo que esperamos?

La neurociencia de la memoria

La neurociencia de la memoria ha tomado relativa importancia en un campo completamente diferente: el derecho penal. Saber con qué fiabilidad podemos recordar una sucesión de hechos permitiría confiar más o menos en la declaración de testigos presenciales. Cada vez hay más pruebas de que nuestra memoria es bastante mala si queremos datos muy exactos, ya que tiende a resumir hechos, cambiar recuerdos o incluso crear recuerdos falsos con solo un poco de sugestión. Incluso en los recuerdos más emotivos, que suelen ser los más exactos (por ejemplo, el recuerdo de lo que estábamos haciendo el 11 de marzo) se puede acabar modificando el orden de los sucesos. Hoy en día, muchos españoles afirman que durante el golpe de estado del 23 de Febrero de 1981, pudieron ver en la televisión en directo lo que sucedía en la cámara; pero la realidad es que las grabaciones fueron emitidas al día siguiente.

Celebra tus errores, pronto podrían convertirse en tus mayores aciertos

Autor y Fuente: Javier Barros del Villar/ pijamasurf.com

La Real Academia de la Lengua Española define el termino error como una “acción desacertada o equivocada”, descripción que coincide con la concepción popular que existe sobre esta palabra. Pero, qué pasa con la premisa que advierte “nada permanece más que el cambio”, quiero decir, si tomamos en cuenta que todo esta ineludiblemente ’condenado’ a la transformación, entonces lo que hoy aparenta ser un error mañana podría vestirse con el atuendo de un gran acierto. Y esta es solo una de las premisas fundamentales que nos pueden llevar a valorar los errores como piedras preciosas con las que tropezamos a lo largo de nuestro camino. 

Además de la relatividad de nuestro criterio para determinar si algo representa un error o, por el contrario, un acierto –la cual se debe en buena medida a nuestra lineal prisión frente al tiempo y el espacio–, otra premisa a favor de equivocarnos podría resumirse en un término tan complejo, como cotidiano: el aprendizaje. “Comete nuevos errores. Comete gloriosos, espectaculares errores. Ten equivocaciones que nadie jamás haya tenido” recomienda el escritor británico Neil Gaiman, en su libro “Make Good Art”, a los jóvenes literatos. 

No nos aferremos a nada


Cuando pensamos en el bienestar o la felicidad, o el desarrollo interior, ¿en qué pensamos? ¿Hay aspiraciones? De ser así, ¿cuáles son estas, y hacia dónde nos llevan en realidad? Podemos soltar toda la perorata que hemos leído en todos sitios, o lo que hemos oído en cursos a los que hemos asistido y en conferencias que hemos presenciado, pero, ¿qué queda de nosotros? ¿Será que hemos formado una percepción de todo cuanto hemos asimilado respecto a todo eso, igual que ocurre con el condicionamiento al que nos exponemos desde la infancia? 
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Con estas preguntas quiero decir que, al igual que existe un sistema social que estipula cómo actuar y pensar, también existe una alternativa para cada persona que no comulgue con lo estandarizado. Y ello no significa que sea mejor que lo general. 


Si tenemos en consideración que solemos guiarnos por la emocionalidad –mecánica, evidentemente- para tomar decisiones, entonces, en realidad, podemos intuir que quizá lo que hacemos es intentar llenar vacíos con palabras que nos suenan bonitas, como “conciencia”, “despertar”, “amor”, “alma”, etc. Pero, ¿sabemos, honestamente, qué significa todo eso? Interpretaciones, reinterpretaciones y más reinterpretaciones dan un valor a las palabras, y también a quién las dice y las define. Y ése valor se malinterpreta muy frecuentemente. Hay varios motivos de por qué esto es así. Enumeraré algunos.

  1.  Por el simple hecho de que el ser humano está sujeto al devenir del ego y de las influencias externas, hecho que no le permite ser íntegro y coherente con normalidad.
  2. Creer que se está en posesión de la verdad. La vanidad es un punto de apoyo para el ego. 

El ego no es un chivo expiatorio



Foto de familia de la contradicción humana.
Hoy he leído un fragmento del libro La Danza del Vacío, de Adyashanti. Declaraba que el ego no existe como tal, pero no es el punto en el que quiero centrarme en concreto, porque yo diré que sí existe y casi todo cuanto hacemos es su manifestación. Él pide pruebas de su existencia, pero el ego no es un ente per se. Vemos sus manifestaciones, ya que es sus manifestaciones provenientes de los condicionamientos adquiridos y las experiencias vividas desde nuestra percepción particular. 
Lo que voy a referir aquí es algo que dice que considero cierto, y es lo siguiente:

“El ego es el chivo expiatorio de la espiritualidad. Como no podemos culpar a nadie de todo lo que nos pasa, hemos elaborado este concepto del ego para echarle las culpas de todo.[…] Un pensamiento o una emoción de rabia desencadenan lo siguiente: "Vaya, tengo que librarme de eso, es mi ego". Es como si se utilizase todo lo que les sucede a las personas, especialmente a las interesadas en la espiritualidad, para probar la existencia de un ego que hubiese que aniquilar. […] Muchas personas asumen que la existencia de todas esas cosas conlleva la presencia de un chivo expiatorio en su interior, de algo o alguien a quien podamos culpar. Así es como entendemos el ego.”

He aquí la cuestión importante respecto al enfoque que se le da al ego: la de ser algo separado de nosotros, algo a lo que culpar o con lo que excusarnos. “Disculpa, fue mi ego”; “oh, de nuevo, el ego otra vez”. No es un chivo expiatorio ni una excusa en la que refugiarse. El ego es lo que somos, en gran medida. Debe servirnos como dato de referencia para darnos cuenta de que somos esclavos de las influencias externas y del condicionamiento adquirido desde la infancia. Cuando hablo de ego, hablo de no ser dueño de sí, si no de dar rienda suelta a la inconsciencia que en mí mora. No hablo de un ente que maquine en contra de mí. Como dato de referencia, me ayuda a verme con más claridad, y llegado el momento, ya no utilizaré ése dato de referencia porque ya no me será necesario. 

Lo importante es responsabilizarnos de todo cuanto hacemos, en todo momento, en toda circunstancia, en todo lugar y con todo el mundo. Si hacemos algo “mal” no es cuestión de decir: “ha sido el ego”, cual niño que culpa a su hermanito de haber pintado con rotulador las paredes de la habitación. “He sido yo”, ésa es la realidad. La cuestión es que nuestra psique está separada, compartimentada, y hay partes de ella –pequeños yoes, como enseña el Cuarto Camino-, que tienen actitudes contrarias a las de las otras partes. Y eso somos nosotros. No es nada lejano a nosotros, está dentro y vivimos con eso. 

El trabajo interior consiste en alcanzar la solidez del ser, la coherencia consciente de nuestras emociones, pensamientos y actos. Y eso conlleva responsabilizarse de cada movimiento que hacemos, sin excusas ni concesiones.