Retorno al Conocimiento III: La búsqueda de felicidad causa sufrimiento

Hemos descrito resumidamente la Ley General, que a todos nos “mantiene en nuestro lugar”. ¿Qué significa a nivel práctico?

Camille Flammarion, L'Atmosphere: Météorologie Populaire (París, 1888),
Nos dejamos atrapar por multitud de motivos. Creemos que si cambiáramos de paradigma la humanidad se transformaría, pero en una situación como la de ahora, en la que el conjunto humano está abocado a su auto aniquilación, un cambio en la manera de funcionar no daría grandes resultados. Una transformación real es aquella que nace de las Conciencias de los seres humanos, las cuales se encuentran profundamente dormidas. La Ley General es la fuerza gravitatoria que a todos nos arrastra, y por tanto, tarde o temprano, cualquier iniciativa de cambio se revertiría para satisfacer las necesidades de tal ley.

Las influencias A

Antes de continuar, considero necesario mencionar de forma más concreta cuáles son los tipos de influencias que nos arrastran y mantienen dormidos en nuestro día a día. Tales influencias son las que permiten que continuemos en la no-realidad de Maya, en la oscura y lúgubre caverna de Platón.

Las influencias creadas por la vida común, pertenecientes a las sociedades, los países, las culturas, la educación familiar, la propia experiencia y condicionamiento en la vida, etc., son aquellas que nos arraigan y someten nuestra libre voluntad para que continuemos en la inconsciencia. Estas influencias son conocidas en la Tradición como "influencias A”.

Ejemplos concretos de influencias A son: los estilos de vida y las modas, las ideologías como el capitalismo, el comunismo o el anarquismo, las idiosincrasias tanto de países como de familias, etc. Las palabras que denotan adhesión a una doctrina o grupo terminadas con los sufijos –ismo o –ista están dentro de esta categoría de influencias, incluso a nivel religioso, porque hay un componente de identificación claro y esto es contraproducente.

Boris Mouravieff indica en Gnosis, tomo I:
[Sobre la] Ley General, podemos decir, por ejemplo, que el hambre, la servidumbre del trabajo para asegurar nuestra subsistencia, es uno de sus factores. La cadena: instinto sexual, reproducción, afán de los padres por sus hijos, es otro. La máxima esotérica que se aplica a este aspecto de la vida está concebida así: el amor carnal es necesario para el bien general. Finalmente, el miedo y sus corolarios constituyen el tercer grupo de factores en cuestión. En síntesis, el margen admitido para los movimientos libres tolerados por la Ley General, tiene como límite lo que puede describirse con un término sin duda poco científico pero muy gráfico: la felicidad burguesa. Carrera, en no importa qué rama de la actividad humana, fortuna, familia, amores, honores, etcétera.
Respecto al papel de las influencias A:
Las influencias "A" actúan en virtud de la Ley General, en consecuencia conforme a la voluntad divina, y ya se conoce una de sus razones de ser; servir al interés del Conjunto. No olvidemos que todo es relativo. Así, quien estudia la ciencia esotérica no debe atacar ingenuamente las influencias "A", lo que podría conducirlo a catástrofes. Tal ha sido por otra parte, la instructiva y tan mal comprendida experiencia de Don Quijote[1]. Las influencias "A" juegan un rol positivo en la economía del Universo y oponen una fuerza aplastante a cualquiera que pretenda atacarlas de frente en su conjunto. La tarea del buscador es otra. Prosiguiendo su formación esotérica no debe tratar de aniquilar las influencias "A", ni abrirse heroicamente un camino en medio de ellas, sino tratar de escapar a su dominio.
En una época progresista en la que muchos quieren salvar el mundo –una forma de alimentar a la Ley General-, es difícil aceptar que no se puede luchar contra el Conjunto, es decir, con lo que nosotros llamamos ahora el Sistema. Lo mejor que puede hacerse en primer lugar es escapar a su dominio.

Productos y productores: guardianes de la Ley General

Cuando nos levantamos de la cama hemos de cumplir con una serie de obligaciones. Ir a trabajar, preparar a los hijos para ir a la escuela, o cualquier actividad que nos ayude para que no pasemos hambre y frío; así ya estamos sujetos a la Ley General.

Durante el día nos relacionamos con los demás. Nuestra psiquis, influenciada y atorada por nuestro aprendizaje desde la infancia, se manifiesta de multitud de maneras que obedecen a la estructura del conjunto. Nuestra conducta con los demás, normalmente gregaria y propensa a agradar a los otros, son producto, entre otras cosas, de un adoctrinamiento que tiende a proteger al sistema para que no perezca, y se autorregula constantemente –podemos verlo en los periodos revolucionarios-. Así es como salvaguardamos la estructura del mundo regido por la Ley General.

El pensador EdgarMorin, padre del pensamiento complejo, elaboró el concepto del bucle recursivo, el cual nos ayuda a comprender mejor qué es salvaguardar al sistema:
La sociedad es producida por las interacciones entre individuos, pero la sociedad, una vez producida, retroactúa sobre los individuos y los produce. Si no existiera la sociedad y su cultura, un lenguaje, un saber adquirido, no seríamos individuos humanos. Dicho de otro modo, los individuos producen la sociedad que produce a los individuos. Somos, a la vez, productos y productores. La idea recursiva es, entonces, una idea que rompe con la idea lineal de causa/efecto, de producto/productor, de estructura/superestructura, porque todo lo que es producido reentra sobre aquello que lo ha producido en un ciclo en sí mismo auto-constitutivo, auto-organizador, y auto-productor. Introducción al pensamiento complejo [énfasis mío]
Escapar a la influencia de la Ley General es cesar de ser producto y productor de la sociedad. Pero no a nivel físico, ya que sería una huida sin más, sino a nivel psicológico, es decir, habiendo trabajado sobre uno mismo liberando y despertando Conciencia. Esto implica dejar de buscar las satisfacciones emocionales, físicas e intelectuales en su nivel ordinario. Si nos dejamos arrastrar por la búsqueda de los placeres, entramos en la espiral de la Ley General y el estado de sueño.

Las enseñanzas de todos los tiempos hablan de no sucumbir a los deseos mundanos. En el cristianismo es nombrado como la victoria sobre las tentaciones; para el islam es el triunfo sobre el nafs [2] o ego. Según el taoísmo y el budismo es el cese de los deseos, los cuales nos llevan al sufrimiento; los yaquis lo llaman impecabilidad. Todas estas recomendaciones van al mismo lugar: el trabajo sobre sí nos transforma y elimina al ego, ésos agregados psicológicos que funcionan como vehículos descontrolados que dirigen nuestras vidas día tras día, lo cual nos lleva a despertar conciencia.

¿Qué hay de la felicidad?

La búsqueda de la felicidad, la prosperidad, el bienestar… Son exploraciones recurrentes que nos atan. Son cadenas que, como no podía ser de otra manera, forman parte de la dinámica gravitatoria de la Ley General.

Buscar la felicidad y el confort es el intento por encontrar la comodidad psicológica para alejarnos de la incertidumbre y los choques que la vida produce, los cuales son fuentes de aprendizaje. Tal búsqueda es hedonista y obedece a una psiquis cincelada por la Ley General en sus manifestaciones. Cuando somos “felices” no vemos más allá del placer emocional y la comodidad. Dejamos de prestar atención y nuestras capacidades se ven mermadas.

Dicha búsqueda se basa en varios aspectos, pero hay dos que me gustaría recalcar: uno, que tenemos una idea preconcebida de lo que es la estabilidad y el confort. Esta idea preconcebida se nos ha inculcado desde niños; “ten un trabajo estable, una familia estable, amistades estables, un hogar estable, y tendrás confort”. El otro aspecto, ligado directamente con el primero, es que se nos genera interiormente la necesidad/obsesión por conseguir estabilidad y confort, y eso nos crea sufrimiento. 

¿Qué es la vida sino inestabilidad? Todas las cosas de la vida vienen, se van y cambian. Constantemente y en cada momento. De forma continua cambiamos de parecer y de percepción respecto a todo. Las cosas nacen y mueren. Nada es perenne en su forma. Podemos pensar que hay trabajos o amistades, por ejemplo, que son imperecederas, pero en realidad, si lo analizamos con detenimiento, también cambian, porque las personas no son siempre del todo iguales, ya que nuestros intereses pasan de un extremo a otro con asiduidad, y por tanto nuestros enfoques de vida y tendencias habituales se transforman; algunas tendencias se fijan más, otras menos, pero se transforman con el paso de las situaciones que vivimos.

Todo es cambio. Si todo fuera estático, estaría muerto. Es una ley universal; toda existencia pasa por estadios armónicos y caóticos de forma continuada, cíclicamente. Y toda existencia pura se adapta a los cambios del momento, sin intención de imponer un modo de vivir. 

La búsqueda de la felicidad, de la estabilidad y el confort son caminos que nos llevan al sufrimiento por el hecho de que son extremos de una cuerda tensada al máximo. Felicidad-Infelicidad, Agradable-Desagradable, Confort-Incomodidad. Los tres binomios se reducen a uno original: Placer-Sufrimiento. Quienes se mantienen dentro de ése juego siempre acaban conducidos a dar alimento al ego, ya que tanto un extremo como el otro nacen porque existe un interés, y si existe un interés, éste siempre es del ego. Las cosas Son y Están, y cuando discernimos entre si algo es placentero o sufriente, entramos en la dinámica egoica. 

La mejor costumbre es no acostumbrarse a nada. Aferrarse a las propias creaciones mentales, vivir a través de ellas y buscar que su existencia perdure es una actitud autodestructiva en la que el sufrimiento, el conflicto y el estancamiento se convierten en insignias de nuestras vidas.

Dejar a los sucesos marchar, sin juzgarlos, aceptándolos tal como vienen y se marchan evita generar una espiral de inconsciencia.

Salirse de la Ley General es un trabajo de tiempo y dedicación, que implica constancia, confianza en el Camino y una buena adaptación a lo que experimentamos.

En estos primeros capítulos hemos revisado conceptos fundamentales que nos ayudarán a comprender mejor los temas que trataremos en posteriores entregas de esta serie. 




[1] El autor se refiere a la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento.
[2] Esta es la auténtica yihad o guerra santa: la lucha contra el nafs.

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