Simbología: El Árbol

Yggdrasil by Fulgurer
Yggdrasil, por Fulgurer.©
El árbol es un símbolo universal utilizado por toda cultura, siendo interpretado a través de alegorías cosmológicas y al mismo tiempo como conducto de buenas acciones y actitudes.

En el Diccionario de símbolos de Jean Chevalier encontramos claras referencias del árbol en su papel alegórico como explicación al camino interior:
El árbol es el símbolo de la regeneración perpetua, y por tanto de la vida en su sentido dinámico. «Está cargado de fuerzas sagradas, en cuanto es vertical, brota, pierde las hojas y las recupera, y por consiguiente se regenera; muere y renace innumerables veces».(ELIT, 235).[…] 6. Una evolución continua. El árbol se considera también símbolo de la unión de lo continuo y lo discontinuo. «Ramos, ramas, follajes están ligados y el árbol es unidad. Esto es lo que vuelve al tronco equivalente al árbol entero. Pero cuando se imagina al tronco en su descuartizamiento, su súbita rotura hace de la horquilla la imagen sobria de lo discontinuo. La gran continuidad de su conjunto engloba la unidad central de su tronco y la discontinuidad periférica de su divergencia. Así imaginamos la rama como siendo a la vez una unidad diferenciada y una parte integrante del conjunto al cual permanece atada.» En la vía hacia la individuación del hombre, que consiste en reducir lo múltiple a la unidad, el árbol representaría una progresión ordenada, el aspecto dinámico, la posibilidad de expansión. […] 12. El árbol y el análisis moderno. En tanto que símbolo de la vida —de la vida a todos sus niveles, desde el elemental hasta el místico— el árbol se asimila a la madre, al manantial, al agua primordial. Tiene toda su ambivalencia: fuerza creadora y captadora, nutritiva y devorante.
El árbol crece arraigado a la tierra y asciende al cielo. Su tronco soporta el viento fuerte, la tormenta y la fuerza del sol. Se nutre de la tierra, del aire, el agua y la luz solar. A su vez, le da a la tierra su alimento en forma de hojas y ramas, nutriéndola para que sea fértil. Ayuda al aire a mantenerse vivo y colabora con el agua para que llueva, y, en armonía con el medio, todo lo da y todo lo recibe. Si se prende fuego, da calor a los seres. Si es tallado, da asiento y mesas a los humanos, y papel para escribir. Da sus frutos para que todos se alimenten. Vive en un ciclo eterno de dar y recibir. Participa del cosmos, siendo uno y parte de todo, en confluencia.


Este es el sentido de la confluencia con la creación dando y recibiendo. Si los seres humanos damos sin esperar recibir nada a cambio, si optamos por nutrir nuestro ambiente sin imponernos a él y ayudar a los demás sin distinguir ni identificarnos, dando con diligencia y determinación, somos partícipes del todo a medida que crecemos interiormente e influenciamos a los demás conscientemente para vivir en armonía.

2 comentarios: