Retorno al Conocimiento V: Una primera ubicación

Como ya hemos comentado hasta ahora, las interacciones e interrelaciones de todo lo que existe son constantes e ininterrumpidas. En un capítulo anterior describimos el tipo de influencias o elementos que constituyen la manifestación de la Ley General en nuestro mundo interior y exterior; estos elementos son las influencias A. Respecto al trabajo interior, podemos decir que las influencias A son el ruido que distorsiona el sonido de lo Real, ya que su cometido es otro. Su función consiste en mantener a los seres humanos dentro de la Ley General, y por naturaleza son opuestas al Camino, que está fuera de su jurisdicción.

Por ello, como también ilustré, aquel que trabaja sobre sí penetra en la Ley de Excepción; y es llamada de esta manera porque no es común que se dé este hecho.

¿Y cómo conseguimos que las influencias A dejen de someternos como lo hacen?

Búsqueda y tendencias

Existen otro tipo de influencias de carácter consciente, y su naturaleza es la de la Conciencia misma: real, perenne, conectada y participante de la Realidad. Estas son las influencias B.

Las influencias B las encontramos en la enseñanza interior de religiones como el cristianismo –tanto la mística cristiana como la Tradición Ortodoxa Oriental-, el islam –el sufismo, su corazón-, el zen, el taoísmo, ciertas escuelas filosóficas, las escuelas de Misterios, algunas escuelas de los nativos de América, etc. También, en la actualidad, podemos encontrar influencias conscientes en películas y libros modernos.

Es labor de aquel que trabaja sobre sí mismo absorber las influencias B; buscarlas, estudiarlas, aprehenderlas. Es una elección: escoger entre vivir bajo las influencias mecánicas de la Ley General o aprehender el Conocimiento como tal. Poco a poco, si se es constante y se persevera ante cualquier circunstancia, quien ha escogido ir hacia el Camino del Conocimiento va creando una tendencia hacia él, una inercia en dónde la brújula interna, la voz y árbitro que va más allá del raciocinio y emocionalidad comunes, nos dirige hacia lo Auténtico. Muy claro lo dice la Tradición: las tendencias se acentúan, y el ritmo decuplica el resultado. Significa que, a medida que vamos yendo en una dirección determinada, nos acercamos más y más por el hecho de que la energía implementada se enfoca en ello, y por tanto, a más ritmo, más constancia, más energía utilizada, el resultado es mucho mayor. Dichos axiomas son de lo que suele llamarse de “sentido común”, pero no solemos tenerlos en cuenta durante nuestra vida diaria.

Centro de gravedad

Cuando decidimos que nuestra prioridad es el Conocimiento y por tanto la aprehensión de sus influjos, si hay constancia y perseverancia, como decía un poco más arriba, poco a poco va naciendo en nosotros un centro de gravedad permanente.

Generalmente, cada individuo tiende hacia un lugar u otro según lo que considera más importante. Para algunos puede ser el cuidado de la familia, para otros el deporte, para algunos la política, etc. Cada cual tiene un centro de gravedad que está sujeto a las mentes intelectual, emocional o volitiva.

Cuando alguien, de instante en instante, momento tras momento, tiene como prioridad el Trabajo, va creando dentro de sí un centro de gravedad que va más allá de lo intelectual, emocional o volitivo, y este es el centro de gravedad consciente. Es la ubicación y entrega por y para el Conocimiento.

Formarlo toma tiempo, y se forja paso tras paso. Por esto es importante que uno mismo no radicalice sus fracasos ni se vanaglorie de sus pequeñas victorias, porque en realidad no hay ni victoria ni fracaso, sino aprendizaje. Si todo es tomado como aprendizaje, como si cada día fuéramos personas nuevas que van a aprender, la vida toma para nosotros un cariz más profundo y abarcador.


Hasta ahora, hemos abordado aspectos generales sobre conocimientos que se utilizan en la Tradición para ayudarnos a comprender. A partir del próximo capítulo trataremos temas más concretos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario