Retorno al Conocimiento VII: Vivir de instante en instante

Lo único real es el instante. No es un segundo, ni una milésima, ni una millonésima de segundo; el instante no tiene medida de tiempo porque se sucede continuamente. Cuando vivimos de instante en instante no hay historia personal ni memoria acumulada que nos conduzca, porque el estado de atención va más allá de nuestro convencionalismo psicológico.

En nuestro estado habitual de sueño, en el que nos regimos por unas u otras características psicológicas, consideramos que las cosas han de ser de una manera determinada, que se ha de actuar siempre igual ante las mismas situaciones. En esta continuidad, lineal y repetitiva, no vivenciamos la Realidad, ya que la hemos sustituido por la degustación de las sensaciones y las recreaciones psicológicas. Es así cómo vivimos en una burbuja particular, la cual protegemos para que no estalle.

Vivir en el instante es la practica de la flexibilidad, porque las normas por las que se gobierna el ego no aparecen, y si lo hacen no se manifiestan tan fuertemente, puesto que la atención consciente del instante permanece. En el instante se es flexible porque se actúa según la necesidad del momento y la situación.

En el instante hay claridad, es el wu wei del Tao. Se actúa sin imponer la voluntad ni el deseo. Es adaptación, comprensión de lo que va más allá de las apetencias, las sensaciones y los fenómenos. No hay complicación, sino diligencia. Hay saber-hacer, no vanas esperanzas. Hay movimiento sin espera de resultados.  

En el instante a instante una pregunta es una respuesta, y esto lo vivimos en los koan. No hay respuesta a la pregunta, sino naturaleza de la pregunta, que es en sí una respuesta. De instante en instante podemos conocer la naturaleza de aquello que vivenciamos, sin elucubraciones ni deducción alguna. Es participación, conocimiento. Participación del origen, participación de lo que somos, conocimiento de lo que es y lo que no es. No hay pretensión ni necesidad de saborear una sensación, emoción o pensamiento. No hay esfuerzo, pero sí fortaleza; no hay llenado, pero se está lleno.


El instante Es. 

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