Cuestiones sobre la Búsqueda III: Entre lo sagrado y lo profano

Es evidente que vivimos en una época de desacralización de todo lo existente. El ser humano ya no es considerado sagrado, y no es consciente de que forma parte y participa de Todo. La naturaleza es explotada como un objeto del cual extraer ganancias. Las leyes universales son vistas como códigos aprovechables para obtener lo que cada uno desee.

Todo esto lo sabemos, no estoy diciendo nada novedoso. La cuestión sobre este punto está en comprender qué supone para nosotros en todos los planos de nuestra vida tal separación con lo Esencial.

Vivimos en un constante estado de ensimismamiento, creyendo que lo que nos rodea es un objeto con el que lograr algo. Me remito sobre todo a la sutilidad de las interacciones humanas, por ejemplo en las relaciones de pareja. Buscamos el llenado emocional, exigiéndole al otro una serie de atenciones y comportamientos que nos produzcan una comodidad estrictamente egoísta y egocéntrica.

En el plano de la pseudo espiritualidad, nos encontramos con el intento de aprovechamiento de las leyes universales para copar los deseos que nos surgen. Claramente lo vemos en El Secreto, el uso de la Ley de Atracción, los postulados sobre cómo crear la propia realidad, ciertos tipos de rituales, etc. Estos ejemplos y muchos otros son una prueba de la desacralización que vivimos: la Nueva Era en su conjunto, como cualquier mercado que se precie, en lugar de profundizar en la Esencia de lo sagrado y en la asistencia y servicio a la Creación, busca el engrandecimiento individual de la persona para que alcance las placenteras sensaciones pertinentes según prometa el producto ofertado.

Si buscamos esto, lo conseguiremos, desde luego. Todo lo agradable que se ha obtenido por la consumición del tal o cual producto desaparecerá en más o menos tiempo, pero luego se puede volver a repetir la consumición –da igual su forma, ya que el fondo es el mismo- para experimentar ése subidón tan placentero para los sentidos. ¿Es esto lo que buscamos?

La desacralización lleva consigo la distorsión del contenido de lo sagrado, ya que no se comprende su real significado y dirección, como estamos analizando.

El conocimiento de las leyes universales nos ayuda a ubicarnos en la vida y vislumbrar el funcionamiento particular y general a la vez, para así estar en consonancia con la existencia, no para manipularla. Un ser consciente, por ejemplo, no necesita crear ninguna realidad porque vive en lo que Es; conoce que lo que manifieste repercutirá a varios niveles su existencia y la de su entorno, pero no lo manipulará para obtener un beneficio. Ése tipo de acciones son puramente egoicas y nada más que eso.

Rapidez y catalogación

La vuelta al Origen, el Trabajo sobre sí, requiere de esfuerzos prolongados en el tiempo. En el mundo de la prisa y lo inmediato, se pretende Despertar chasqueando los dedos. Si prestamos atención a aquellos que despertaron, pronto veremos que su Trabajo requirió de mucho tiempo, de arrojo y de la conexión con lo sagrado que hoy brilla por su ausencia.

Un resultado de la mercantilización y la prisa por obtener resultados es el de la catalogación de la espiritualidad para alcanzar el Despertar. Si bien los hindúes fueron muy dados a enumerar los aspectos concernientes al Trabajo interior, éstos en su mayoría eran iniciados, maestros que conocían el núcleo de la Tradición. Lo vemos en Patanjali, por ejemplo. Claro y directo, no regalaba los oídos a nadie, algo que sí apreciamos en los catálogos actuales sobre lo que mal llaman espiritualidad.

Ejemplos los vemos continuamente: artículos dedicados a las diez claves para alcanzar la felicidad, los treinta síntomas de que estás despertando, los cuatro tipos de comportamientos para el bienestar espiritual, etc., etc., etc.

Quizá sonará duro o exagerado, pero lo compartiré: si un autor o un autoproclamado maestro les llena los oídos solamente de bellas palabras y les dice lo que quiere oír, no se confíe demasiado. Alguien que está conectado y participa de lo sagrado, le hablará de lo que ve, le agrade a usted o no. Está para asistirle, para ayudarle a comprender y a conocerse a usted mismo, no para lucrarse de algún modo.

En este sentido, no hay un revelador catálogo que siguiéndolo al pie de la letra nos permita alcanzar el objetivo que se proponga. Cierto es que vivimos procesos similares, pero a su vez la particularidad de cada uno determinará su camino.


Caminante no hay Camino…

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